Ponga un político en su vida

En tu casa, en la mía, en la de Bertín… Aquellos a los que solo en unos días volveremos a ver en carteles y vallas de todo el país han vuelto a multiplicar sus apariciones en televisión y no le hacen ascos a nada.

Que hay que charlar un rato con un grupo de niños pre acné juvenil, se hace, que hay que dormir, metafóricamente hablando, con Susanna Griso, se hace, que hay que decirle a María Teresa Campos lo bien que está para su edad, se hace, que hay que marcarse unos pasitos de baile con las hormigas de Pablo Motos, pues ídem.

Y lo siento, claro, por los pobres ciudadanos de a pie que se sientan en un sillón, tras una larga jornada de trabajo, y se encuentran sin desearlo con el líder el partido de turno escalando, cantando, cocinando… , pero también, todo hay que decirlo, por los propios protagonistas de las tan hasta ahora atípicas escenas #pongaunpolíticoensuvida.

Pónganse en su piel. Años y años acurrucados en su “zona de confort”, o lo que es lo mismo, traje, corbata y actos y más actos oficiales y de partido y, de repente se ven inmersos en una vorágine de “tonto, el ultimo” en salir en prime time haciendo de todo y de nada un poco. A saber a qué asesor de comunicación espabilado se le ocurrió.

El único consuelo que les queda es saber que, después del 26 de junio, los “supervivientes” a la cita electoral, podrán volver a su hábitat natural y cualquier ‘selfie’ mañanero será cosa del pasado.

Mucho ánimo que ya queda poco. Para ellos y para nosotros.