Cualquier verano pasado fue mejor

Llega julio y como animales de costumbres que somos nos disponemos todos a desempolvar las maletas del trastero para empezar a llenarlas con bañadores, bikinis y trikinis por doquier.
También nos puede ir más el turismo rural y de montaña y tirar más de mochila, navaja multiusos y cantimplora.
Lo que está claro es que todos estamos deseando escapar del jefe y la rutina y gastarnos los pocos o muchos cuartos de los que dispongamos en excursiones, chiringuitos y parques acuáticos.
Nos enfadaremos un año más por las caravanas interminables, las largas colas para comprar el helado de tutti frutti o por el señor que baja a las siete de la mañana a la playa para plantar su sombrilla en primera línea de ola.
Todo esto ya lo sabemos pero, como dice el refrán, “sarna con gusto no pica”, y menos con un ventilador y sombrilla de por medio.
También echarán humo nuestros teléfonos móviles por los cientos de fotos y selfies que nos haremos a todas horas, con o sin razón.
Haciendo el castillo de arena, contemplando no se qué flor en el campo, con los niños, sin los niños, con los suegros, sin los suegros, en bañador, con ropa de paseo vespertino…
Cientos y cientos de imágenes que mermarán la memoria del dispositivo móvil en cuestión pero que nos recordarán que cualquier verano pasado fue mejor, o, al menos, nos pilló más jóvenes y con menos barriga.

Pena, penita,pena…

Si ya lo decían, con toda la razón del mundo, Ramón y Manuel. El final del verano llegó y tú partirás.

A una gran mayoría no es que el amor de nuestra vida (hombre, mujer o viceversa) se haya ido a comprar tabaco y no le hayamos vuelto a ver más el pelo, pero sí que vamos a echar mucho de menos esas pequeñas alegrías de la vida que el periodo estival nos trae cada año.

Adiós a la playa, piscina o sucedáneo, bye, bye al chiringuito, terracita o buffet libre hotelero y au revoir al paseo, las siestas y las chanclas.

El trabajo y la vuelta al cole centrarán rápidamente las preocupaciones del día al día y cada vez recordaremos de manera más difusa los momentos vividos en lugares idílicos en buena compañía.

Aunque también podemos mirarlo por el lado positivo. De igual manera, dejamos atrás el sentimiento de frustración por no haber completado con éxito la “operación bikini”, las peleas a toallazo limpio por ubicar la sombrilla en el lugar deseado, o los “sablazos” por una ración de pescaito frito y paella con marisco.

Además, con esta suerte de cambio climático que nos ha tocado vivir, a buen seguro que el sol y el calor nos acompañará hasta que los anuncios de turrones nos confirmen la llegada de una nueva Navidad y para entonces ya habremos puesto todos la cabeza en el ‘Especial Nochebuena’ de Raphael.

Los 10 mandamientos del verano

El verano ya llegó y  todos hemos oído hablar de los 10 mandamientos estivales. No se sabe muy bien si están aprobados por la Curia de Roma, pero lo que si sabe es que, si así fuera, los confesionarios de todo el país estarían llenos porque a la hora de cumplirlos los españoles somos muy poco disciplinados. Hagamos memoria y de paso propósito de enmienda…

1.- No te desplazarás a tu lugar de vacaciones los días donde se espera mayor tráfico de coches para no pasar horas y horas escuchando quejarse a mujer, niños, suegra y demás posibles acompañantes.

2.-No dejarás para el último día lo de leer la letra pequeña del contrato de alquiler del piso para no encontrarte conviviendo con otra familia que tampoco lo leyó.

3.-  No harás oídos sordos a las cientos de noticias que te dicen que hay que echarse crema solar con un alto factor de protección e irás a la playa y/o piscina a primera hora del día o por la tarde, para evitar los momentos más peligrosos de exposición al sol.

4.- No te pelearás con tu vecina de toalla porque la haya colocado un centímetro más cerca del agua que tú.

5.-No te empeñarás en comer en el chiringuito de al lado de la playa cuando más gente hay y más tiempo tardan en servirte el tan ansiado pescaito y/o paellita marinera.

6.- No comprarás más de dos helados diarios al niño, por mucho que insista, si no quieres que le duela la tripa toda la noche.

7.- No irás más de dos veces a la semana al buffet libre por 9 euros de al lado del hotel.

8.- No llevarás más de tres latas de sardinas y dos de aceitunas para el aperitivo playero.

9.- No cargarás con recuerdos, del tipo imanes, llaveros y bolas de nieve, que acaban en el fondo del armarito del cuarto de estar.

10.- No tropezarás dos veces con la misma piedra. Si a la ida te pilló el atasco… para la vuelta, ¡madruga, por  Dios, madruga!