Aquellos maravillosos años…

Una reciente visita por motivos de trabajo a los cines Capitol de Madrid provocó que vinieran a mi mente multitud de recuerdos de una infancia cada vez más etérea y lejana.

Tardes de otoño e invierno haciendo casi interminables colas en la Gran Vía madrileña para ver el último estreno de la temporada destinado al público infantil. Primer fueron las pelis de Parchís o de Disney y después las de ciencia ficción y aventuras “made in USA”, como E.T., Regreso al futuro, Superman…

Todas ellas precedidas de esperas de al menos una hora porque lo de sacar las entradas desde casa vía “online” aún no cabía en la cabeza de nadie.  Esperas siempre endulzadas con la chuche de turno y con la promesa de una visita posterior al Burger King si te portabas bien.

Y tras la espera… la recompensa. Una inmensa pantalla que te llevaba siempre a otros mundos de risas, aventuras y finales felices. No había película que no te gustase. Siempre era la mejor que habías visto hasta ese momento.

Jugaba a su favor el hecho de que mi generación no aún estaba expuesta a la sobreexposición de oferta televisiva y cinematográfica que tienen mis hijos.

Las tardes de sábado y domingo con cine siempre compensaban los madrugones para ir al cole el resto de días de la semana, los deberes y las riñas, con más o menos razón, de nuestros padres.

Son parte de una historia aún reciente que no volverá pero que, sin duda, ha dejado huella en muchos de nosotros. Aquellos maravillosos años…

 

 

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Pobre Barb

Si eres joven, con talento,  actriz para más señas y acaban de darte el papel de tu vida, tengo una pregunta para tí, bueno, dos. ¿Haces de amiga íntima de la prota? ¿No eres muy agraciada físicamente?. En caso afirmativo a ambas cuestiones, lo siento, tengo una mala noticia que darte. Te quedan dos telediarios.

Y es que la aritmética no falla. Si cuantificamos el número de #amigasdelaprotatirandoafeas que sobreviven al tercer episodio de cualquier serie o peli USA con aliens o similar o psicokillers o similar, el resultado es más/menos cero.

En el caso de Shannon Purser, actriz que interpreta a la ya icónica Barb en Stranger Things no se si se lo advirtieron previamente o se lo vio venir cuando la dejaron solita en una piscina en plena noche y con un bicho malo merodeando por los alrededores.

Imagino que aceptó su fallecimiento de manera resignada con la tímida esperanza de que, al tratarse de una serie sci fi con regusto ochentero, todo podía pasar, y podría correr la misma suerte que E.T.

Supongo también que la esperanza se convirtió en cabreo mal disimulado cuando constató, con el paso de los capítulos, que otros personajes presuntamente muertos seguían vivitos y coleando  y que hasta la pequeña Sinead O’Connor que se evapora por arte de birlibirloque al final de temporada parece que le auguran nuevas correrías infantiles en la segunda temporada.

Pobre Barb. Mejor te hubiera ido si hubieses agarrado a tu amiga íntima por los pelos cuando te dijo aquello de “vete tú, que si eso yo me quedo con mi chico para conocernos mejor” y os hubieras ido las dos juntas tan pichis a vuestras respectivas casas.

A todo esto, al que le haya picado el gusanillo de ver la susodicha serie. Mi consejo es que debes tener entre 35 y 45 años y quieras recordar escenas ya casi olvidadas de pelis con niños sin whatsapp y bicis como único medio de transporte.

En caso contrario, poca gracia le vas a encontrar a la serie y  terminará aburriéndote más/menos en el capítulo en el que muere nuestra Barb.

Nota: Sí, sí, ya se que este post es un poco ‘spoiler’ en toda regla. Se siente.

Para todos los gustos

Terminado el verano y cuando todos empezamos a guardar bañadores y toallas en el fondo del armario nos encontramos siempre con la misma noticia. Esa de que durante los días de vacaciones se va fraguando la catástrofe y  la vuelta a la rutina laboral viene acompañada por más demandas de separación y divorcio que nunca.

Va a tener que ser hasta verdad a la vista de la hecatombe de rupturas para todos los gustos que estamos conociendo en los últimos días. Y digo para todos los gustos porque, en función de filias y fobias personales, tienes la tuya preparada para mantener el tan necesario tema de conversación en los cafés de oficina,  comida dominguera con la familia y/o amigos y encuentros ascensoriles con el vecino del quinto.

Que lo tuyo es más el glamour hollywoodiense, divorcio Brad Pitt-Angelina Jolie al canto; que la rosa es tu flor favorita, combate Pedro Sánchez-barones autonómicos; que eres más del morado que del naranja, enfrentamiento tuitero Iñigo Errejón-Pablo Iglesias…

Sí, claro que existen cientos de asuntos más importantes sobre los que hablar y tomar partido en esta vida pero donde esté una buena trifulca multicanal entre personas o personajes conocidos que se quite otra cosa.

Y es que, reconozcámoslo, si encendemos la tele y  no nos encontramos con un cruce de reproches y acusaciones bien condimentados por los tertulianos de turno parece como que nos falta algo.

Comento este tema con una compañera y me dice, muy categórica ella, que “lo que pasa es que nos entretenemos con las movidas ajenas para no reparar en las nuestras y ver si así seguimos tirando, al menos, hasta el próximo verano”.

Ole ella… A ver si va a tener razón y todo.

Nota. Opto por ilustrar el post con una foto de Brangelina en sus buenos años, para ver si así los fans se animan y consigo más visitas al post…

 

 

El Día de la Marmota

Estaremos todos de acuerdo que llevamos desde hace meses, casi un año, experimentando la misma sensación que Bill Murray en la película “El día de la Marmota”.

Nos levantamos, encendemos la radio o ponemos la tele y volvemos a escuchar a los mismos señores de siempre, diciendo lo mismo y su contrario, un día sí y otro también.

Señores muy educados (o casi), con o sin traje según el gusto, a los que antes, durante y después de las elecciones generales (las dos) hemos oído recitar las glorías de su proyecto político para mejorar nuestro maltrecho país después de años de crisis.

Todavía el pescado no está vendido pero todo parece indicar que la voz cantante la tendrá Mariano Rajoy,  y será él el encargado de gobernar a los españolitos de a pie durante los próximos cuatro años.

Mientras se deshoja la margarita, unos y otros aseguran que trabajarán buscando el acuerdo con el resto de fuerzas para sacar adelante las medidas que entienden necesarias para el desarrollo de nuestro país.

También lo del consenso y la negociación en aras al bien común de la sociedad española lo hemos escuchado antes cienes y cienes de veces y…

…del dicho al hecho siempre hay un trecho y en el caso de nuestro país uno muuuuy largo, porque aquí, como ya he dicho en alguna otra ocasión, lo que se lleva más es la bronca y el ‘tonto el último’.

Tiempo al tiempo. Veremos que nos depara esta nueva legislatura. A lo mejor, nos sorprenden nuestros políticos y nosotros dejamos de vivir “El día de la Marmota” y ellos se convierten en los protas de “Quien tiene un amigo tiene un tesoro”, al mas puro estilo Bud Spencer y Terence Hill.